Bajar el tempo para observar una dificultad
Convierte la práctica lenta en una prueba concreta: una frase breve, una dificultad y una señal clara para repetir.
Recorta el problema
Si una frase de ocho compases se rompe siempre en el mismo cambio, prueba solo el final del compás anterior y el comienzo del siguiente. Repetir solo la nota difícil puede ocultar el tropiezo que la precede.
Escucha una condición
Elige un tempo en el que puedas mantener la cuenta y observar el gesto. Decide qué comprobarás: ataques junto al clic, duración de una nota o continuidad al cambiar de posición. Una repetición útil permite responder a esa pregunta. Tocar despacio sin escuchar un detalle concreto ofrece poca información para el siguiente intento.
Cambia con criterio
Cuando puedas repetir el fragmento con la misma intención, aumenta un poco el tempo y vuelve a comprobarlo. No necesitas una escalera fija de velocidades. Si desaparece el control que estabas observando, regresa al ajuste anterior o acorta el fragmento. Después reintegra el pasaje en una frase más larga.
Una prueba de dos compases
Practicas a 60 BPM un cambio entre dos acordes. Primero escuchas si el último ataque del primero conserva su duración. Solo después compruebas la llegada al segundo; así evitas corregir dos problemas a la vez.
Pruébalo
¿Qué conviene anotar si el cambio mejora a 60 BPM y vuelve a fallar a 68?
Comparar la respuesta
Anota qué ataque o movimiento falla a 68, no solo la velocidad. Usa esa observación para escoger el próximo fragmento.